Sanz y el secreto de su arte

En 1918, Paco Sanz filmó un documental titulado “Sanz y el secreto de su arte” en el que se mostraba el prodigioso mecanismo interno que permitía a sus muñecos andar, mover brazos, girar la cabeza, abrir y cerrar boca y ojos e incluso fumar. Al final de la película, su más famoso muñeco, Don Liborio, protagoniza una pequeña aventura sin presencia de su animador, adelantándose varias décadas a las primeras películas de animación. Para la filmación del documental, Sanz contó con la ayuda de su amigo el dramaturgo y periodista Maximiliano Thous (1875-1947), que se había estrenado poco antes como cineasta. La cinta no tuvo mucha difusión en su época, por la longitud de su metraje, y estuvo a punto de perderse, pero en 1995 la hija de Sanz donó varias copias incompletas al Instituto Valenciano de Artes Cinematográficas (IVAC), que se encargó de restaurarla y difundirla dos años después. El proceso de restauración se detalla en este prospecto. “Sanz y el secreto de su arte” es una auténtica joya del cine mudo y os recomiendo ver de principio a fin para que veáis en acción a los muñecos de Paco Sanz y entendáis el mérito de su trabajo.

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