75 aniversario del fallecimiento de Paco Sanz

El próximo 8 de octubre de 1914 se cumplen 75 años del fallecimiento del ventrílocuo valenciano Francisco Sanz Baldoví (1872-1939), uno de los artistas más extraordinarios de la primera mitad del siglo XX. Su muerte coincidió con los inicios del oscuro régimen franquista en España, en el que la risa y el humor eran pecado y la sátira social un delito a perseguir. Por desgracia, su fascinante carrera artística sigue siendo prácticamente desconocida para los españoles de nuestros días, salvo en la región valenciana, donde puntuales artículos y exposiciones devuelven su figura a la actualidad. No obstante, ni siquiera en Valencia ni en su pueblo natal se ha reconocido de manera institucional su legado artístico y no parece que el 75 aniversario de su fallecimiento vaya a ser celebrado como se merece.  Hasta ahora, tan sólo he encontrado un espléndido artículo ilustrado de Hugo Gómez, publicado en el diario Levante el pasado 31 de agosto. Seguramente, se desconoce el valor de su aportación artística. No estamos hablando de un simple ventrílocuo que habla con un muñeco de trapo sentado en una silla, sino de un artista que trabajaba con muñecos de tamaño natural, con un mecanismo de una complejidad digna del mejor ingeniero a los que Francisco Sanz manejaba con una soltura asombrosa por todo el escenario. Entre 1902 y 1936, Sanz actuó sin descanso por toda España y Portugal y realizó cuatro giras por Latinoamérica, triunfando de manera absoluta en Argentina, Uruguay, Brasil, Chile, Perú, Cuba y México. Sus espectáculos duraban cerca de dos horas e incluían números cómicos, canciones, recitales de guitarra y monólogos.

Sanz en 1914Muñecos de Sanz en grupo

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